viernes, 9 de diciembre de 2011

Miguelina Conde: madama misteriosa

Fuente: Jorge Guevara (calipsodelcallao.blogspot.com
Ella es la última madama de su generación, promotora de los carnavales desde hace más de 50 años y tras la desaparición física de Isidora Ágnes, Kenton St. Bernard y Lourdes Basanta, Miguelina Conde es el ejemplo vivo para mostrar a las nuevas generaciones, la importancia cultural que tienen los carnavales del municipio El Callao en el estado Bolívar. Nació el 8 de mayo de 1.936, a sus 75 años de edad conserva buena salud, se muestra lúcida y con una excelente memoria, vestida con algunos colores característicos  que recuerdan al carnaval, se dispone a responder esta entrevista de personalidad.
Recuerda con importancia el día de su nacimiento, un viernes, porque asegura que “es importante saber el día en que uno nace, a pesar de que eso no determina tu futuro, más allá de los signos zodiacales, es significativo”.  Abatida por el sueño y con sus cabellos color de luna, comenta su primer encuentro con el carnaval: “Mis raíces del carnaval fueron inculcadas por mis padres de crianza, (sus tíos, debido a la temprana muerte de sus progenitores), recuerdo que en aquella época la personas eran muy serviciales, El Callao albergaba visitantes de Francia, de las Isla de Martinica, ingleses y  mucha gente con cultura”.
Al mencionar su infancia, ella recuerda que el carnaval “era juicioso”, por ejemplo a las 12 del mediodía no se permitía jugar al carnaval con agua y  todo el mundo respetaba esa ley, hoy piensa que la celebración se ha tornado desordenada  “es un bacanal,  ya no es el tributo a la cultura en sí”. Con añoranza expresa que el amor que siente “es por los carnavales de los días pasados, el tipo de baile, la música, la tranquilidad de aquellos días, donde todos nos conocíamos”.
Vida de madama
Fuente: Jorge Guevara (calipsodelcallao.blogspot.com)
El traje de madama era la vestimenta común, “representa el folklore, ¡Detesto eso trajes de madama que tienen mucho periquito”!, esta mujer retrocede al pasado y con melancolía menciona a madame Lafí, Popo… “mujeres normales, cuya ropa era el traje que hoy es usado como disfraz y que antes para nosotros era un símbolo de respeto”. Asidua a sus creencias cristianas, cada celebración carnestolendas asiste a la misa en honor a las madamas puntualmente y vestida con su característico traje “en la religión católica crecí, viví y allí me muero”.
A partir del año 1965 y después de una presentación cultural-gastronómica de las regiones venezolanas bajo la presidencia de Raúl Leoni en Caracas, “el estado Bolívar fue el que batió records de audiencia y recuerdo que presentamos la comida típica, el domplín, no hubo con quien no peleó”. (Para referirse a todos los presentes que probaron este plato callaoense). Para esta madama dedicada al baile del calipso y participante primordial en los carnavales de El Callao, resalta con orgullo haber compartido con personajes como Kenton St. Bernard, Lourdes Basanta e Isidora Ágnes, “nosotros éramos como hermanos, nos tratábamos de amigos, era un grupo donde cada quien cumplía sus funciones”.
Finaliza definiendo el carnaval como una “fiesta para el encuentro de todos sus pobladores y visitantes”, donde el calipso se traduce en “satisfacción” para sus oídos. A ella, como a la mayoría de las madamas y madamos acostumbra despertar tras una taza de té negro, como un ritual diario.